sábado, 17 de octubre de 2009

UN FELIZ DIA PARA LAS QUE SON MADRES... Y EL MEJOR DE LOS DESEOS PARA QUIENES ESPERAN...


Queridas todas, las que ya son madres y las que con ilusión y a veces desilusión esperan serlo:
a todas quiero desearles el Mas Feliz de los
Días, las abrazo en mi corazón y las envuelvo con ese HILO ROJO que nos une a los destinados a estar juntos.
A no resignarse, a no bajar los brazos, a luchar, a buscar a esperar en calma y con mucha esperanza!!
Creanme que como esperaba mi princesita, vuestros hijos e hijas esperan por ustedes en algún lugar y son ustedes quienes deben buscarlos incansablemente, sin renunciamentos, ellos solo sueñan con verlos llegar. Creo fervientemente que estamos destinados, la adopción de mi hija tuvo muchas trabas que se resolvian solas casi magicamente sin grandes esfuerzos de nuestra parte. Porque ella era nuestra y nos esperaba!! Así de sencillo.
La
adopción es algo maravilloso!! Uno lucha con tenacidad, golpea miles de puertas, derrama muchas lágrimas y un día, de golpe, sin saber bien como, nos llega ese llamado del cielo tan esperado, tan deseado, tan soñado... Porque quien se decide a adoptar tiene que saber, antes que nada, que ser padres es solo cuestión de tiempo, que nuestro hijo llegará, antes o después, pero SI seremos padres.
Este es mi segundo
día de la madre y tal vez ya esté un poquito acostumbrada, ya no es una novedad pero siempre es algo sumamente emotivo, además mi niña llegó el año pasado días antes del día de la madre que paradojicamente coincidió con mi cumpleaños, de modo que fue un doble regalo que Dios me hizo. Pero no quiero olvidarme de todos los años en los que lloraba amargamente por otro año de frustraciones sin ser madre, por eso quiero acompañar con todo el corazón y mi cariño (aunque no las conozca personalmente) a todas aquellas mujeres que esperan angustiadas a sus hijos biológico o adoptivos.
No claudiquen, vale la pena, un hijo es ALGO
MA-RA-VI-LLO-SO!! Nos cambia la vida y en forma radical. Yo estoy terriblemente cansada de correr, llegar a casa y tener mil cosas por hacer después de un duro día de trabajo. Y creanme que llegar y ver un atroz desorden de juguetes esparcidos por todas partes, ropa que lavar y planchar a diario en cantidad, pero detrás de todo eso ver dos bracitos que desde el piso se extienden hacia mi, una sonrisita picara con dos hoyuelos dibujados a los lados y un par de grandes ojos azabache que acarician cuando te miran y una vocecita que me dice: "AMÀ!" me hacen olvidar del cansancio, las rabietas del día y me dan poderosas fuerzas para hacer todo lo que debo antes de ir relajada por tanta felicidad a dormir.

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